Una gran roca junto a la playa sirvió de abrigo para las embarcaciones tradicionales que pescaban en la zona, dando lugar a un núcleo costero de gran tradición pesquera. Hasta el año 1993, momento en que se construyó el actual muelle de Tajao, la gran roca que se ubica junto a la playa sirvió de puerto natural y cobijo ante los temporales. El primer embarcadero fue utilizado tanto para la pesca como para el transporte comercial y de viajeros.
Con una larga tradición pesquera, la fundación de este enclave de población se remonta al siglo XIX, momento en que ya se existía un pequeño caserío de pescadores. En aquella época los habitantes de esta parte de la costa de Arico se establecieron principalmente en torno al embarcadero natural de zona conocida como La Caleta. La presencia de manantiales de agua dulce en los flancos del Barranco de Bijagua atrajo la presenciade pescadores y otros pobladores provenientes de la comarca de Abona.
A lo largo de las últimas décadas del siglo XX, la llegada del turismo de masas produjo un enorme cambio en el modelo productivo de toda la franja sur de la isla de Tenerife. Sin embargo, San Miguel de Tajao ha sabido mantener su identidad como pueblo pesquero, a pesar de los notables cambios paisajísticos y económicos de su entorno. En consecuencia, su paisaje no se vio afectado en mayor medida, destacando la original naturalidad de su entorno, que, junto a la conservación de su identidad tradicional y valores, hacen de este espacio un lugar pintoresco para descubrir y disfrutar.